Día Mundial del Refugiado: 75 años de protección y una responsabilidad que continúa

Campamento para desplazados internos cerca de Goma, en el este del Congo.


En el Día Mundial del Refugiado, nos sumamos al llamamiento global para reforzar la protección de las personas en situación de desplazamiento. Este año también se conmemora el 75.º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, una promesa histórica que garantiza que las personas que huyen de la persecución y la violencia nunca deben ser abandonadas.

La Convención se adoptó tras dos guerras mundiales, impulsada por la determinación colectiva de que el mundo jamás volvería a dar la espalda a quienes buscaban seguridad. Hoy, esta promesa es más relevante que nunca.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), a finales de 2025, 117,8 millones de personas se encontraban desplazadas forzosamente, lo que representa aproximadamente una de cada setenta personas en el planeta. El lema de este año, «Hasta que todos estén a salvo», subraya que la seguridad no es un privilegio, sino un derecho fundamental.

Mientras haya personas que se vean obligadas a huir de la guerra, el cambio climático o la persecución, tenemos la responsabilidad compartida de protegerlas.

Una promesa bajo presión

La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados establece que las personas que buscan refugio no pierden sus derechos ni su dignidad. Tienen derecho a la seguridad, la educación, el trabajo y la oportunidad de participar en la sociedad.

Pero estos principios están sometidos a una presión cada vez mayor. Varios estados están introduciendo:

  • fronteras cerradas
  • política de disuasión
  • externalización de los procedimientos de asilo

Al mismo tiempo, se está debilitando el principio de no devolución (la prohibición de devolver a las personas a situaciones de peligro), lo que pone a las personas ya vulnerables en un riesgo aún mayor.

Refugiados sudaneses en la frontera con Chad
Caritas Caritas Mongo asiste a refugiados de Sudán en la frontera con Chad (Foto: Mongo)

Las crisis que llevan a la gente a huir

La crisis de desplazamiento actual se caracteriza por conflictos prolongados y complejos. Alrededor de siete de cada diez refugiados provienen de tan solo unos pocos países: Venezuela, el territorio palestino ocupado, Ucrania, Siria, Afganistán, Sudán y Sudán del Sur.

Sudán sigue sufriendo la mayor crisis de desplazamiento interno del mundo, con más de nueve millones de personas obligadas a abandonar sus hogares. Además, la reciente escalada de violencia en Líbano e Irán ha forzado a más de un millón de personas a huir.

Caritas Las organizaciones están presentes en muchas de estas crisis y trabajan con iglesias y comunidades locales para proporcionar refugio, alimentos, protección y apoyo emocional.

A menudo se habla de los refugiados como víctimas, pero sus historias también son relatos de resiliencia, fortaleza y esperanza.

Visita a una familia ucraniana en Moldavia que recibe apoyo monetario de Caritas
Visita a una familia ucraniana en Moldavia que recibe ayuda económica de Caritas . (Foto: AS/ Caritas Noruega)

Caritas Llamamiento en el Día Mundial del Refugiado

Caritas Internationalis fomenta:

  • Los Estados deben respetar sus obligaciones en virtud de la Convención de 1951 y traducirlas en protección real, no en disuasión.
  • La comunidad internacional debe garantizar una financiación predecible para las operaciones humanitarias que apoyan a las personas desplazadas y a las comunidades de acogida.
  • Las comunidades religiosas y la sociedad civil deben construir comunidades caracterizadas por la acogida, la inclusión y la dignidad, donde los refugiados puedan reconstruir sus vidas y contribuir a la sociedad.

Responsabilidad compartida hasta que todos estén a salvo.

Mientras haya personas obligadas a huir, nuestra responsabilidad colectiva permanece. En el 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, Caritas Firme en su misión humanitaria: proteger la dignidad humana, fortalecer la esperanza y construir comunidades donde todos puedan vivir en seguridad.

Hasta que todos no estén a salvo, el trabajo no habrá terminado.